Qué es el tereré de Paraguay y por qué la UNESCO lo protege
El tereré en Paraguay no es solo una bebida fría: es cultura guaraní, saber botánico y una forma de compartir la vida.




Una costumbre que parece simple y no lo es Hay costumbres que parecen pequeñas hasta que se observan de cerca. El tereré es una de ellas. A simple vista puede parecer solo una bebida fría hecha con yerba mate, agua y hielo. En Paraguay, sin embargo, designa una práctica cultural mucho más amplia, hasta el punto de que la UNESCO inscribió en 2020 las Prácticas y saberes tradicionales del tereré en la cultura del pohã ñana, bebida ancestral guaraní en Paraguay en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La organización entendió que no estaba ante un refresco doméstico sin más, sino ante un entramado de saberes botánicos, transmisión oral y códigos sociales muy vivos.
Qué es realmente el pohã ñana Lo primero que conviene aclarar es qué significa pohã ñana. En este contexto, no se refiere a un simple aderezo vegetal que se añade al agua para perfumarla. El término alude al conjunto de hierbas medicinales o refrescantes que se machacan en mortero y se incorporan al tereré, pero también al conocimiento tradicional que permite identificarlas, prepararlas y combinarlas según la sabiduría popular. La propia UNESCO explica que el agua fría se mezcla con pohã ñana previamente triturado en un mortero, y el Ministerio de Salud paraguayo recuerda que a cada hierba se le atribuyen beneficios vinculados a una experiencia transmitida de generación en generación. Guampa y bombilla: los utensilios del ritual También conviene detenerse en dos utensilios básicos del ritual. La guampa es el recipiente o copa donde se coloca la yerba mate y desde el que se bebe el tereré. La bombilla es la cánula, de metal o de caña, que se introduce en la yerba y permite sorber el líquido sin arrastrar los restos sólidos. La UNESCO los menciona de forma expresa al describir la práctica: el tereré se sirve en una guampa precargada con yerba mate y se bebe con bombilla. Son objetos sencillos, pero inseparables de la escena cotidiana del tereré en Paraguay. Mucho más que una bebida contra el calor Una vez definidos esos elementos, el tereré se entiende mejor. Ya no aparece solo como una bebida contra el calor, sino como una práctica donde confluyen memoria familiar, botánica popular y una forma concreta de relación social. La UNESCO subraya que el tiempo y el espacio dedicados a preparar y beber tereré favorecen la inclusión, el diálogo, el respeto y la solidaridad, y señala además que la costumbre está muy extendida por todo el territorio paraguayo. Esa amplitud social explica buena parte de su fuerza simbólica: el tereré no pertenece a una minoría ni a un museo, sino a la vida diaria.
Una raíz guaraní con siglos de historia La referencia guaraní tampoco es decorativa. La formulación patrimonial de la UNESCO habla de una bebida ancestral guaraní y sitúa esta práctica dentro de una continuidad histórica de largo recorrido. Según el organismo, el tereré en la cultura del pohã ñana se ha transmitido oralmente desde el siglo XVI, aunque también se menciona evidencia de prácticas anteriores, de época precolombina. Esa profundidad histórica impide leerlo como una curiosidad exótica o una costumbre reempaquetada para el turismo: estamos ante una tradición arraigada, con raíces hondas y una sorprendente capacidad de adaptación. Las yuyeras y los yuyeros, guardianes del saber Dentro de ese mundo, las yuyeras y los yuyeros ocupan un lugar decisivo. En febrero de 2025, la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay reconoció a las yuyeras del Mercado 4 de Asunción como guardianas del tereré y del pohã ñana, destacando su labor en la preservación y transmisión de estos saberes. El gesto tuvo valor porque puso nombre y rostro a quienes sostienen esta herencia en el día a día. En sus puestos no solo circulan hierbas: también circulan criterio, experiencia y una pedagogía oral que sigue manteniendo en pie una parte importante del conocimiento popular paraguayo.
Tradición, experiencia y cautela sanitaria Ese conocimiento, sin embargo, no debe presentarse como una receta infalible ni como un catálogo ingenuo de virtudes. El Ministerio de Salud Pública de Paraguay recuerda que, aunque muchas plantas medicinales forman parte del uso cotidiano, en la mayoría de los casos no existen estudios científicos suficientes que avalen su eficacia y seguridad. Por eso recomienda no mezclar más de dos hierbas, lavarlas bien antes de utilizarlas y actuar con prudencia, sobre todo en personas con patologías, medicación, niños pequeños o mayores. Esa cautela no reduce el valor cultural del pohã ñana; al contrario, lo sitúa en un lugar más serio y más honesto.
Cómo sabe el tereré: una lectura sensorial Desde un punto de vista sensorial, el tereré también tiene una personalidad nítida. En lo visual manda la frescura: el agua con hielo, el verde de las hierbas machacadas, la humedad exterior del termo. En nariz aparece un perfil vegetal que puede ser mentolado, amargo, limpio o algo más agreste, según la mezcla elegida. En boca, la columna la pone la yerba mate, mientras el agua muy fría y el pohã ñana afinan la sensación de alivio, limpieza o vigor. El propio Ministerio de Salud recoge categorías populares como tereré “refrescante”, “digestivo” o “jorador”, términos que muestran hasta qué punto la experiencia sensorial sigue ligada al habla cotidiana en Paraguay. Un ritual con lenguaje propio La UNESCO añade otro matiz muy útil para leer el tereré en clave antropológica: la práctica está gobernada por códigos implícitos y ha generado incluso un vocabulario específico para nombrar momentos y situaciones. Tereré rupa es el aperitivo salado que se toma antes del tereré, por lo general a media mañana; tereré hápe designa el espacio y el momento en que el grupo conversa, debate o comenta asuntos de interés mientras bebe; y tereré jere es la ronda en la que una persona va cebando y pasando la guampa de manera ordenada y secuencial. Eso significa que el tereré no es solo una mezcla de ingredientes, sino una pequeña estructura cultural con lenguaje propio, con escenas reconocibles y con un orden social que se repite. Ahí reside una de sus grandezas: en haber convertido un gesto cotidiano en una forma estable de relación.
Lo que el tereré dice sobre Paraguay Al final, el tereré ayuda a entender Paraguay porque concentra varias capas a la vez. Habla del clima, desde luego, pero también de la raíz guaraní, del valor de la conversación, de la importancia de las hierbas medicinales en la vida popular y del papel de quienes mantienen vivo ese saber. La Secretaría Nacional de Cultura lo define como un símbolo de identidad y unidad paraguaya, y la UNESCO lo reconoció precisamente por esa capacidad de reforzar vínculos sociales y visibilizar un patrimonio vivo. Dicho de otro modo: el tereré parece modesto, pero dice mucho.
Para escribir sobre el tereré con algo de justicia hay que evitar una simplificación muy tentadora: pensar que se trata solo de yerba con agua fría. El tereré paraguayo es bastante más. Es una práctica cultural donde la guampa, la bombilla, el mortero y las hierbas del pohã ñana forman parte de una misma escena; donde el saber botánico sigue circulando por vías orales; y donde la vida cotidiana conserva todavía una profundidad histórica visible. En esa combinación de frescor, memoria y conocimiento tradicional reside su verdadero valor.
Esto es lo que sabemos por experiencia vendiendo y tomando mate, no una indicación médica. Si tienes una condición de salud, coméntalo con tu médico antes de cambiar lo que tomas.
